¿A quién no le gusta disfrutar de una gran taza de chocolate con churros? Esta curiosa mezcla de sabor se ha convertido en el desayuno más reconocible de la gastronomía madrileña desde hace ya mucho tiempo, siendo también perfecto compañero de meriendas familiares en épocas frías. Todos sabemos que los curros son “muy de aquí”, pero ¿qué hay de cierto en esta afirmación?

 

Youtiao, el verdadero origen del churro madrileño

¿Y si te digo que el origen del churro no está en el Madrid de hace casi dos siglos sino en la China del Siglo XXIII? 

El Youtiao, o “tira de aceite”, es un desayuno que nació en China entre los años 1127 y 1279 como una forma de protesta ante el asesinato de un General por parte de Qin Gui, el primer ministro de la dinastía Song del Sur. Si bien el Youriao es un pan frito con una forma muy similar a los churros que tan bien conocemos, su sabor es ligeramente diferente, siendo este un poco salado. Y lo mejor de todo es que para comerlo se hacía acompañado de salsa de soja y arroz congee. ¡Igualito que aquí!

Desde Yuan Fang Magazine nos cuentan con más detalle el origen de este (para nosotros) curioso desayuno:

Según los historiadores, Qin Gui pudo ser sobornado por la tribu o quizás, era cierto que actuó bajo las instrucciones del emperador, puesto que al emperador no le convenía que Yue Fei derrotara a los invasores, ya que en ese caso, podrían volver el padre y el hermano del emperador, cediendo así el trono. Cuando el general Yue Fei volvió a la capital, fue detenido, acusado por traición y ejecutado. El pueblo se enfadó y para mostrar su odio hacia el primer ministro Qin Gui, un panadero hizo unos muñecos con masa de harina, los frió en aceite y los vendió como you zha gui (“Gui frito”, en referencia al nombre del primer ministro, y aprovechando que en chino, demonio también se pronuncia “Gui”).

Todo apunta a que el churro como tal, el que todos conocemos, no nació hasta que una partida de comerciantes portugueses fueron a China a comerciar, descubriendo este manjar y trasladándolo a la Península Ibérica, añadiendo azúcar en lugar de sal e introduciendo su ahora clásica forma estrellada. En un principio, los churros eran un plato típico de gente pobre y de pastores. Al necesitar ingredientes baratos para su realización (harina, agua y aceite), fueron los pastores españoles quienes popularizaron este plato. 

A lo largo de los años el churro ha ido evolucionando según la región, siendo los madrileños los más reconocibles al abandonar su forma alargada para tomar otra en forma de “lazo”. Se desconoce el momento exacto en el se estandarizó el chocolate con churros como desayuno típico madrileño, pero se cree que fue en algún momento entre los últimos años del siglo XIX y el siglo XX.

 

 

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